La cumbre de Suiza o la caída de Occidente



En Suiza se ha reunido estos últimos días una pequeña troupe de actores de segunda clase para ofrecer una representación vacía e inútil.
Un espectáculo tragicómico que va transformándose en cómico con el paso del tiempo.
Una cumbre para reunir firmantes del mundo que apoyen al payaso de la obra: Volodimir Zelensky.
Ni siquiera se llegó al objetivo del número ochenta. Solo fueron setenta y ocho pero se siguio usando el número redondo para no proclamar abiertamente el desastre. Al final Irak y Jordania no firmaron nada aunque por un "error técnico" aparecieron como firmantes para redondear el ochenta y luego hubo que sustraerlos.
Esos ochenta firmantes que encabezaban todos los diarios de la prensa occidental, por no ser ni eran ochenta, y su firma por la paz por no ser no era ni un intento mínimo de alcanzar un acuerdo de tregua.
Pero por no ser ni eran 78, porque contaban como miembros firmantes El Consejo Europeo, la Comision Europea y el Parlamento Europeo. Es decir que en realidad fueron 75, de los cuales algunos fueron micropaises comprados por unas ayudas para estampar su firma y engrosar el número: Santo Tomé, Príncipe, Comoras, Fiji, Palau, Cabo Verde, Andorra, Lechestein, San Marino.
Aunque no se les niega su dignidad hay que admitir que su peso en la firma a nivel geopolitico es nulo y que su función ha sido que el número real no fuese 69.
Una debacle para enmarcar.
Biden se fue, no para tratar su demencia, sino para evitar la foto del fracaso que solo puede hundirlo aun más en su plan de reelección.
Si el número de miembros firmantes 78, que en la realidad solo eran diez o doce con peso geopolitico, fue una falsedad desde el principio, no menos fue el contenido de los diez puntos de su agenda de paz del tonto del pueblo Zelensky, que por desacuerdos entre los miembros tuvieron que reducirse a tres. No sabemos si Zelensky pedia un documental con paseo en oso por las estepas siberianas entre esos diez puntos.
Ni siquiera los escasos invitados que aceptaron estar se pusieron de acuerdo con las peticiones de Zelensky.
Y estos tres puntos acabaron en uno, el único que Putin, que va ganando la guerra, no acepta. El respeto a la "territorialidad" ucraniana. La integridad territorial antes de la guerra.
Putin por su parte se encuentra firmando pactos con China donde el Donnbass y Crimea no se negocian. En todo caso se habla de su integridad territorial, como hicieran un dia el club de la comedia que se reune en torno a Zelensky sobre la integridad territorial de Kosovo, algo que no dudaron en firmar y aclamar.
Destrozar Yugoslavia era una cosa y mantener contra viento y marea la integridad de Ucrania es otra. Los une los intereses yankees en Europa. No hay más.
África y Sudamérica brillaron por su ausencia en la cumbre. Solo el mono de feria Milei se hizo fotografiar para convertir en un espectaculo circense la tragicomedia de Zelensky.
Lo que no esperaban era la deserción de la India, cuyo apoyo a Ucrania se consideraba fundamental.
Y por último solo Qatar, que habra cobrado con oro su firma en el documento, de los países árabes, estaba en la cumbre.
No sólo no firmaron, como era evidente, los países vinculados a Irán o Arabia Saudita, sino tampoco los países árabes como Marruecos, Túnez, Nigeria, Chad, etc. No es una deserción pequeña: es todo el sur del Mediterráneo que se le ha ido de las manos a Estados Unidos después de su juego de tronos durante el inicio de la guerra de Ucrania. Las poblaciones árabes no van a aceptar tratos con quienes apoyan a Netanhayu.
Y entre los firmantes tenemos Turquia ya había pedido unirse a los Brics antes de la cumbre aceptado con gran satisfacción por
el Kremlin.
En resumen, la reunión que, según las intenciones de sus creadores, debería haber relanzado la reunión antirrusa tuvo el resultado contrario: mostrar la libre caída del "neoconliberalismo" y de Occidente.
Por su parte Putin, antes de la conferencia suiza, afirmó que estaba dispuesto a poner fin inmediatamente a la guerra si Kiev se retira de Donbass, que debería ser reconocido como participante de la Federación Rusa en una negociación más amplia sobre la eurozona.
Evidentemente, su propuesta fue rechazada públicamente aunque se discutirá en secreto. Putin pretendía hacer contar la versión del Kremlin a los reunidos en Suiza, participando de alguna manera, desde lejos, en los debates. Y lo que se ha dicho debe haber parecido convincente a los muchos países que no aceptan la narrativa occidental como un dogma de fe.
Putin estuvo mucho más presente en su ausencia que todos los presentes con sus exagerados gestos de amistad, con sus abrazos y risas histrionicas, con su patético afán de parecer que representan algo en el mundo.
No haber invitado a Rusia a una cumbre que se definió como de paz, o sobre la paz si se prefiere, dice mucho sobre el verdadero propósito de la fallida conferencia. Un recuento de amigos y socios donde los yankees y sus vasallos europeos pudieron comprobar que habian perdido África, Iberoamérica y gran parte del Mediterráneo. Que estaban cada vez más solos en su acrobacia sin red y que el payaso Zelensky, que ya había pasado de su papel de héroe trágico, a marioneta tragicómica, iniciaba su andadura en el rol del que pone la cara para recibir tartazos.

Comentarios